Estos vientos rojos, se avecinan con timidez,
se alzan subversivos y candentes,
con colores animosos de invierno altivo,
con latidos incesantes de soles observantes
Estos vientos rojos, matizan la nostalgia y
los recuerdos que invaden la memoria colectiva.
Y ya sabemos que la energía se cuela por los callejones,
se cuela por el puño, por las ansias, este viento rojo se cuela por la sien
y por la boca, y podemos pensar y hablar por otros, sentir por otros,
..una limpia y simplemente viva...empatía social.
Estos vientos rojos, me limpian el rostro..cuando duermo, cuando ando y siento,
los vientos rojos me golpean el rostro para contemplar como una vez más
el poder del pueblo se alza, por la defensa...de la vida y del ser.
jueves, 15 de marzo de 2012
martes, 5 de abril de 2011
Alfarero de las memorias
Reconstruyendo la Huerta desde los escombros...
Bajo las piedras, bajo el adobe y bajo los escombros, en el solitario espacio retratado entre los pilares añejos, se ha encontrado una memoria colectiva dócil, noble, añorable, esa que dibujaste por largos días bajo el sol, esa que esculpiste con tus dedos, abierta a nuevas esperanzas... es Huerta de Maule.
Alfarero de las memorias, te llamas hoy, al hacer resurgir del terror, de la catástrofe crepuscular, 7 casas de adobe, 7 historias familiares, infantiles, comunitarias, colectivas, valuarte del patrimonio, es Huerta de Maule. Alfarero de las memorias te llamas hoy... Alfarero de Huerta de Maule...te llamas hoy. Dedicado a Héctor y su tesis "Reconstrucción histórica, arquitectónica y planimétrica de Huerta de Maule"
lunes, 10 de agosto de 2009
Un día renaceré y cambiaré la tierra del jardín para esperara nueva semilla
Un día moriré y mudaré la tierra del jardín para encaminar un brote de flores blancas
sábado, 8 de agosto de 2009
Ausentes
He vuelto a mirar con nostalgia episodios del pasado,
una memoria terca se acostumbra a aparecer de pronto,
entre las sombras de los árboles.
Trae de la mano imágenes prisioneras de la historia,
esa que es nuestra historia, que se queja continuamente
de las heridas abiertas.
Y no es sólo afecto melancólico.
Y no es solo falta de juicio.
Una piedra en el zapato de este país, nos vuelve a recordar a los ausentes.
Un susurro se cuela entre las hojas de la arboleda, aparece y desaparece
como pidiendo algo.
una memoria terca se acostumbra a aparecer de pronto,
entre las sombras de los árboles.
Trae de la mano imágenes prisioneras de la historia,
esa que es nuestra historia, que se queja continuamente
de las heridas abiertas.
Y no es sólo afecto melancólico.
Y no es solo falta de juicio.
Una piedra en el zapato de este país, nos vuelve a recordar a los ausentes.
Un susurro se cuela entre las hojas de la arboleda, aparece y desaparece
como pidiendo algo.
Desde el encierro neoliberal
Desde el encierro aclaro mis preguntas,
se gesta indescifrable un tímido color a limpio,
pulcra soledad teñida de celeste,
nívea claridad decorada de flores.
Desde el encierro, abro la boca herida,
tibia canción a las hojas,
dócil sensación de ligereza,
amplia perfección de manos rotas.
Desde el encierro, descubro mi frente roja,
difícil devoción a la justicia, coexistencia pacífica con el viento,
me he vuelto a preguntar por el exilio,
allí donde se arrima la memoria.
Desde la libertad, me encuentro con el cautiverio,
este mundo neoliberal me huele a basura reciclada,
me huele a animal comiendo carne putrefacta,
diablillo traidor vestido de plumas.
Y si me descubro abriendo la boca?
He resuelto mediar con el océano de preguntas sin respuesta,
con los niños que trabajan por comida, con los cesantes de mi cuadra,
con las adolescentes que se embarazan por falta de educación sexual,
con quiénes se miran en el vidrio de las micros.
se gesta indescifrable un tímido color a limpio,
pulcra soledad teñida de celeste,
nívea claridad decorada de flores.
Desde el encierro, abro la boca herida,
tibia canción a las hojas,
dócil sensación de ligereza,
amplia perfección de manos rotas.
Desde el encierro, descubro mi frente roja,
difícil devoción a la justicia, coexistencia pacífica con el viento,
me he vuelto a preguntar por el exilio,
allí donde se arrima la memoria.
Desde la libertad, me encuentro con el cautiverio,
este mundo neoliberal me huele a basura reciclada,
me huele a animal comiendo carne putrefacta,
diablillo traidor vestido de plumas.
Y si me descubro abriendo la boca?
He resuelto mediar con el océano de preguntas sin respuesta,
con los niños que trabajan por comida, con los cesantes de mi cuadra,
con las adolescentes que se embarazan por falta de educación sexual,
con quiénes se miran en el vidrio de las micros.
lunes, 13 de julio de 2009
Jóvenes privados de libertad
Encaro al dolor desde el encierro, desde el lugar que escogí
para desenvolver las horas matutinas de la jornada laboral diaria.
Has sentido dolor más silencioso, adolescente, indiferente?
Creo que allí hay un dolor copioso, azulino, casi sin oxígeno.
Y el rol demarcado por los años, no es más que de la escucha,
prisionera también de las palabras rutinarias, vacías y sin sentido.
Conoces al niño que no duerme?
Es aquel de los centros privativos de libertad, con miedo y rabia, suaviza
sus manos con tabaco, suaviza sus ansias con amargura, suaviza sus corazonadas
con risas esparcidas por el aire, suaviza su semblante con comida.
para desenvolver las horas matutinas de la jornada laboral diaria.
Has sentido dolor más silencioso, adolescente, indiferente?
Creo que allí hay un dolor copioso, azulino, casi sin oxígeno.
Y el rol demarcado por los años, no es más que de la escucha,
prisionera también de las palabras rutinarias, vacías y sin sentido.
Conoces al niño que no duerme?
Es aquel de los centros privativos de libertad, con miedo y rabia, suaviza
sus manos con tabaco, suaviza sus ansias con amargura, suaviza sus corazonadas
con risas esparcidas por el aire, suaviza su semblante con comida.
Sin elegir el cuerpo, a propósito de la píldora del día después y su debate en Chile

Entre mujeres, no elegimos el cuerpo ni el envoltorio,
se nos da controlado y sensible, erótico y ajeno.
Es objeto para la publicidad de lavalozas, bebidas alcohólicas,
viajes paradisiacos, perfumes y éxito de la vida occidental.
Se nos da cuando niñas, austero y plano, para después transformarse
en objeto de deseo masculino y neoliberal, cuya redondez altiva, desenmascara
la vergüenza del sentimiento perturbador de la imperfección.
Y después, no podemos controlarlo, el fin reproductivo, reproduce
la insensatez, el dominio y control de nuestra natalidad por otros.
Como vigía de la cordura y el derecho a la vida de otros, el cuidado y la protección de la familia,
nadie protege a las que abortan, o no desean hijos, o rehuyen una maternidad involuntaria, a las adolescentes, a las violadas, a las adultas que no quieren hijos, a la descuidadas que rompen su preservativo, a las prostitutas o a las ingenuas. Todas ellas, según el vigía, ya no lograron responsabilizarse.
Como centinela de nuestro deseos y elecciones, Iglesia, padres, publicidad, legisladores, mandatos culturales, científicos, Estado, payasos y forasteros, se apoderan de las decisiones de las mujeres chilenas.
Como dueños de un cuerpo impropio, volvemos a nacer sin elegir el cuerpo.
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